Compañeros, este es un llamado a la reflexión…

Hace años que muchos juegan a dividir el Partido de la Liberación Dominicana y sembrar en el la espinita del odio y la discordia y aunque esos esfuerzos no han servido más que para fortalecernos, debemos estar alertas.

Hoy, quienes juegan a dividirnos, son los mismos que destacan y ponen en el tapete temas y agendas que son ajenas al Partido, haciendo más visibles las iniciativas que, con su legítimo derecho, algunos ponen en marcha en apoyo a proyectos políticos a lo interno de nuestra organización.

¡No se dejen confundir, sigan en lo suyo, aunque con prudencia! Al que con intención mal sana les hable de reelección, recuérdenle la excelente obra de gobierno que está haciendo el presidente Danilo Medina y los frutos que al día de hoy puede exhibir, póngalos a mirar el rostro de nuestra gente. A quien en la misma dirección le hable del retorno del León, recuerden sus grandes aportes en la construcción de esa República Dominicana en que hoy vivimos; regálenle la oportunidad de viajar al pasado reciente y disfrutar de cada una de sus ejecutorias. Al que le hable de división en el PLD, recuerden que hemos sabido vivir nuestros procesos, logrando construir grandes victorias.

A los que azuzan a los que tienen sed de cambios y promueven renovación dentro del Partido para que eleven sus discursos y se radicalicen no hagan caso. A ustedes les invito a continuar su lucha manteniendo su oído en el sentir de cada compañero que al igual que ustedes anhela que se aperture un proceso interno, mas no así en quienes solo buscan destruir al PLD, un instrumento que pertenece al pueblo dominicano.

El proceso que vive el Partido en la actualidad es interesante, mucho más lo será si quienes durante años han demandado oportunidades se articulan y dejan de lado sus intereses particulares y miran hacia al futuro UNIDOS y con propósitos y criterios claros. Trabajemos en la definición de “la oportunidad” a la que nos referimos y encontraremos respuestas a esa falta de oportunidad que tanto pregonamos, pero sin injerencia, sañas o el más sutil de los venenos.

¡Es navidad, pero reflexionemos!

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