Irma y Maria al desnudo.

El fin de semana pasado pudimos retomar la agenda habitual de nuestro espacio televisivo Al Filo, que conducimos junto a Félix Lajara y que es producido por el buen amigo y hermano Luis Acosta. Las aguas de Irma y María nos habrían obligado a repetir contenidos y no poder salir al aire. Era necesario que los equipos que nos apoyan y nosotros mismos, nos pusiéramos a atender cosas del hogar ante el paso de estos huracanes que representaron gran peligro para todo el país.

Al retornar y ver el panorama desolador que dejaron a su paso por las costas de la isla, no me quedó más remedio que abrir mi corazón y dedicarlo unos minutos de nuestro espacio a esas comunidades que fueron afectadas, y no solo a ellas, sino también al señor presidente Danilo Medina.

A su paso, Irma y María de relieve no pusieron nada nuevo o que nosotros como pueblo no sepamos y que gobierno alguno no conociera. San Francisco, Samaná, Miches, Nagua y muchas otras comunidades volvieron a ser noticia cuando estos fenómenos decidieron tocarnos directa o indirectamente. Y de todo esto precisamente le hablé al señor presidente y a la gente que siguió nuestro comentario ese domingo, sobre todo, a esos que viven en Nagua, municipio cabecera de María Trinidad Sánchez, pueblo al que estoy vinculado desde el año 2002, política, social y económicamente  y al que le debo mi familia, esposa e hijos.

Las economías de estos pueblos, según sus criterios, les han permitido desarrollarse con ayuda del gobierno. Samaná y sus hoteles, San Francisco y sus productores sumados, etc., pero Nagua, ese es un pueblo e hombres y mujeres trabajadoras que no solo han sabido echar para adelante su familia, sino también su pueblo.

Durante mi comentario, decía que, Nagua necesita un presidente. La gente que vive en condiciones de vulnerabilidad, ahí en la Islita de Nagua, Así como en San Francisco, Miches, Espaillat y otras comunidades, necesitan de un presidente que haga realidad las promesas vacías que la clase política durante años ha hecho a estos pueblos, un presidente que cumpla con la palabra empeñada de generaciones.

La verdad es que parte el alma tomar esa carretera nueva en dirección hacia mi querida María Trinidad Sánchez y detenerme en aquel viejo puente de Nagua y mirar hacia abajo y ver en el drama humano que vive la gente en ese lugar.

Promesas van, promesas vienen, y no hay una sola noche, en la que el cielo se nuble, que esos que allí abajo viven no duerman con un pie sobre la cama, si la hay, y otro en lo que ellos conocen como suelo, por temor a que ese Rio se bote y se los lleve.

Nagua al igual que muchos de esos pueblos han tenido tanto que promesas no le han faltado. Lo que sí ha faltado es políticos que luchen las batallas de esos pueblos.

Y en ese comentario no sólo me referí a estas comunidades vulnerables, sino también al necesario Malecón que urge construir en todo el litoral costero de María Trinidad Sánchez y que inicia en Nagua. Infraestructura que de no ser construida, permitirá que el mar en poco tiempo se coma mi pueblo y lo desaparezca.

¿Se convertirá Danilo en le Presidente y político que Nagua siempre soñó tener? ¡Esto y más abordé en mi comentario del domingo 01 de octubre en Al Filo!

Te invito a mirarlo, compartirlo, pero sobre todo a que lo comentes, porque tu opinión es muy importante para nosotros.

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