Regalía Pascual: Derecho adquirido como sistema de endeudamiento

El doble sueldo ó salario número 13 es uno de los pagos más esperados de la población. Aunque popularmente es denominado Regalía Pascual no es un regalo, es un salario que se gana mes por mes, y cuyo pago es hecho efectivo al trabajador en una sola entrega en el mes de diciembre de cada año, y tiene su origen a partir de la Ley 5235 del año 1959.

Este derecho adquirido de los trabajadores es tema de agenda nacional recurrente y sistemáticamente, en tanto que la administración de turno debe de recurrir a endeudar las instituciones del Estado para poder honrar el compromiso de pago de la regalía pascual.

Esta semana los Diputados aprobaron el acostumbrado préstamo para que los ayuntamientos y otras instituciones paguen el sueldo de Navidad, razón por la cual el Banco de Reservas puso a disposición el monto solicitado para pagar el esperado sueldo navideño.

Con una deuda publica consolidada de más del 50% del PIB, aprobar y desembolsar préstamos sin valorar las consecuencias futuras negativas que representa para el país, este hecho, lleva a preguntar ¿Hasta cuándo vamos a seguir endeudando el futuro de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos?

Es una pena que año tras año se dé la práctica de otorgar esos préstamos a quienes no han sido capaces de administrar efectivamente sus recursos escasos y ser más eficientes administrativa y financieramente.

Tomar préstamos para pagar el doble sueldos es un problema de décadas que venimos arrastrando como nación, sin que nadie exija a los cabildos que obligatoriamente establezcan en su planificación presupuestaria y ejecución mensual la partida correspondiente para, llegado diciembre, estar en capacidad de realizar el pago.

A esto de los préstamos para fines de pago de regalías, le venimos dando seguimiento desde el año 2006. Para ese entonces, solo 18 cabildos de 153 se encontraban en la capacidad plena de asumir su responsabilidad con lo que conocemos como sueldo 13.

Si sumamos un aproximado anual de lo que significarían estos préstamos a una entidad que, si no tienen para poder siquiera planificar y posteriormente pagar una regalía, mucho menos para pagar el préstamo que solicitan a la banca, estaríamos hablando de unos 11 mil millones de pesos, que, aún nadie sabe cómo, cuándo y a través de quién se ha pagado.

Es evidente que RD debería establecer procedimientos que procuren  un alto nivel de cumplimiento de reglas que obliguen a los cabildos y demás instituciones a organizar mejor sus finanzas.

Las municipalidades, lejos de ser una carga financiera, deben ser convertidas en entidades auto-suficientes económicamente,  y no solo para entregar el sobresueldo navideño a sus empleados sin necesidad de apelar al endeudamiento, sino también para atender a las necesidades planificadas que en cada comunidad se asuma como prioridad.

Comentario de Amaury Reyna en Al Filo, 10 de diciembre, 2017

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