La UASD entre la ficción y la realidad… ¿Qué puede prometer hacer el que cuando pudo no hizo?

Pudiéramos asegurar que la nación dominicana, debe ser una de las que más promesas políticas registra a lo largo de toda su historia. Procesos de todo tipo hemos vivido como país y en cada uno de ellos, las promesas electorales han sido elementos fundamentales usados como recurso por aspirantes. ¿De cumplimiento? Mejor no hablemos, porque si lo evaluáramos, pudiéramos también asegurar, salvo algunas excepciones, que esa asignatura ha sido reprobada por la inmensa mayoría de quienes han aspirado en nuestra nación.

Y es que al parecer, cada proceso político que se vive en República Dominicana, tiene sus características muy particulares, aunque con un punto en común: un largo pliego de promesas que no solo serán difíciles de cumplir, sino que también, parecerían un imposible para quienes terminan prometiendo que harán lo que debieron hacer y no hicieron cuando pudieron.

Tal es el caso de la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, que en la actualidad vive el tramo final de un proceso electoral en el que serán electas todas sus autoridades; desde la rectoría, decanatos, escuelas y coordinadores de cátedras serán escogidos democráticamente por las más de 2,600 personas que derecho al voto en ese centro educativo tienen.

Aunque el  debate de las ideas y la construcción de escenarios oficiales dentro del cual las y los universitarios pudieran encontrar sus ideas con las de quienes aspiran, son los grandes ausentes del actual proceso, las propuestas de sus aspirantes han sido presentadas.

Recientemente, uno de los que aspira a dirigir los destinos de esa importante academia, aseguró que el tiempo de “sanear la UASD y sacar las corporaciones económicas que intentan destruirla” era su prioridad.

Ese aspirante, es el actual vicerrector administrativo de la academia y quien asumo, ha tenido que lidiar durante unos 5 años con esa corporación que dice quiere destruir la UASD, pero que además, es quien firma cada cheque y autoriza cada pago de todo aquello que en esa universidad dice pretende sanear.

Habiendo recibido el respaldo de su jefe, el actual rector de la UASD y siendo el funcionario más importante de esa institución, entonces yo me pregunto… ¿Qué pudiera ese candidato a rector hacer por la UASD, que no ha podido hacer siendo el candidato de su actual rector y vicerrector administrativo de la academia?

Sin lugar a dudas, aquello de sanear la UASD y sacar corporaciones económicas que supuestamente pretenden destruir la academia, es de esas promesas que en procesos políticos vemos que son difíciles de cumplir por aquellos que más poder buscan, pero que poder han tenido y nada han hecho para cambiar una realidad que afecta a cientos de miles de universitarios de la más vieja casa de estudios de América.

Las y los universitarios, con derecho al voto o no, tienen un gran reto por delante. Y no solo es el de saber escuchar y analizar bien a quien respaldaran en las elecciones que se avecinan en la academia, sino también trabajar en la construcción de un nuevo modelo de universidad que responda a las necesidades de una sociedad que hoy más que nunca necesita volver a ser faro de luz de la sociedad dominicana.

¿Que aspirantes prometan lo que cumplir no pueden o que se presenten como propuestas para combatir todo aquello que representan no es lo que realmente, como sociedad, debe terminar por preocuparnos, sino trabajar para rescatar y transformar la UASD, cambiarla, elevar su calidad y asegurar que ella misma, sea parte fundamental de la construcción de políticas públicas y sociales que ayuden a nuestra nación a echar hacia adelante.

Sin duda, en junio, el uasdiano tendrá un reto. La sociedad tiene la obligación de con mucho celo, vigilar que lo que allí suceda, se corresponda con lo que la UASD quiere y la propia sociedad necesita.

Amaury Reyna Liberato

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