Entre el adiós a Taiwán y la bienvenida a China, a muchos les faltó prudencia

Hace unos días que oficialmente fue anunciado el establecimiento de las relaciones diplomáticas de la República Popular de China con nuestro país y a su vez la ruptura de las relaciones con Taiwán, un hermano país con el que habríamos tenido más de 70 años de cooperación.

Desde que la información fue servida a los medios de prensa y al país, erróneamente, a nuestro juicio, hubo mucha gente que se dedicó a hablar mal de las relaciones comerciales que  tuvimos con Taiwán, una actitud hasta condenable, porque soy de los que cree que el hombre agradecido no debe jamás reducir a cenizas los resultados de largos años de cooperación y/o relación internacional.

Y es que para ponderar positivamente un nuevo acuerdo, no es necesario des meritar o tratar con desconsideración a quienes nuestros aliados hasta hace unos días fueron, en todo caso, lo que sería hasta lógico, es agradecer todo lo construido durante estos más de 70 años de relación y cooperación diplomática y no solo por lo recibido, sino también por la experiencia que esta larga relación nos deja en el tiempo.

Mientras tanto, quisiera este día invitar a cada dominicano y dominicana a analizar lejos de las pasiones que caracteriza a quienes movidos por un interés ajeno al de la generalidad, formulan tesis en torno a lo que el Estado dominicano debió a hacer o no respecto a la relaciones de República Dominicana hoy con China y hasta ayer con Taiwán.

¡Instiguemos pues! Porque si bien es cierto que ahora más que nunca se pone a prueba la madurez del ejercicio diplomático de nuestro país, pues el establecimiento de las relaciones con China, pudieran traer algunos momentos de tensión con los hermanos de Estados Unidos de Norteamérica, no menos cierto es que, este nuevo amor del país, el de China, supondrá grandes beneficios para una economía que cada día busca fortalecerse.

Es lamentable que la ruptura con Taiwán fuera necesaria para poder hacer realidad este sueño de ver nuestro país hermanado oficialmente con China, pero no podíamos seguir de espaldas a un mercado compuesto por una población de más de 1,400 millones de personas y a unas relaciones comerciales que, manejadas correctamente por el Estado, pudieran hacer mucho más sólida una economía como la nuestra.

Comentario Amaury Reyna, Al Filo, 6 de mayo 2018

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *