Junio define el presente y futuro de la UASD

Y hasta que por fin llega el mes de junio y con el, procesos que deben ser bien observados por toda la sociedad dominicana, porque ellos en si mismo son de vital importancia en la definición del presente y futuro de nuestra patria.

Desde los casos que se encuentran pendientes en la justicia y que vinculan a las principales fuerzas políticas del país, hasta unas elecciones que, sin duda alguna, podríamos afirmar que definirá el presente y futuro de la Estatal Universidad de los pobres, la Autónoma de Santo Domingo, marcarán, de seguro, el curso de los próximos días.

De la UASD y su proceso electoral hay mucho que decir, Este próximo 20 de junio 9 candidatos se medirán en las urnas y trabajan día y noche por lograr el favor de quienes derecho a ejercer el voto tienen en esa academia.

Recientemente, uno de sus aspirantes, aseguró que el tiempo de “sanear la UASD y sacar las corporaciones económicas que intentan destruirla” era su prioridad.

Ese aspirante, es el actual vicerrector administrativo y quien asumo, ha tenido que lidiar durante unos 5 años con esas corporaciones que dice quieren destruir la UASD.

Habiendo recibido el respaldo del actual rector de la UASD y siendo el funcionario más importante de esa institución, yo me pregunto… ¿Qué pudiera ese candidato a rector hacer por la UASD, que no ha podido hacer siendo el candidato de su actual rector y su vicerrector administrativo?

Sin lugar a dudas, aquello de sanear la UASD y sacar corporaciones económicas que pretenden destruirla, para ese aspirante, es de esas promesas que vemos en procesos políticos que no solo son difíciles de cumplir, sino que hasta grande quedan.

Y digo esto y tomo estas declaraciones como ejemplo para establecer que, Las y los universitarios, con derecho al voto o no, tienen un gran reto por delante. Y no solo es el de saber escuchar y analizar bien a quien respaldaran en las elecciones que se avecinan en la academia, sino también trabajar en la construcción de un nuevo modelo de universidad que responda a las necesidades de una sociedad que hoy más que nunca necesita de ese faro de luz que una vez significó la UASD.

Que aspirantes prometan lo que cumplir no pueden o que se presenten como propuestas para combatir todo aquello que representan, no es lo que realmente, como sociedad, debe terminar por preocuparnos, sino trabajar para rescatar y transformar la UASD, cambiarla, elevar su calidad y asegurar que ella misma, sea parte fundamental de la construcción de políticas públicas y sociales que ayuden a nuestra nación a echar hacia adelante.

Sin duda, en junio, el uasdiano tendrá un reto. La sociedad tiene la obligación de con mucho celo, vigilar que lo que allí suceda, se corresponda con lo que la UASD necesita y la propia sociedad quiere.

¡Elijamos bien!

 

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