Llegó la hora de transformar la forma de hacer política

Luego de alrededor de 13 años de discusión en el Congreso de República Dominicana, fue promulgada la Ley 33-18 que reglamenta el funcionamiento de los Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos el pasado día 13 de agosto.

La sola aprobación de esta Ley impone enormes cambios que obligará a las nuevas y viejas generaciones a asumir transformaciones importantes en su patrón de conducta y accionar para lograr cumplir y hacer cumplir lo que en ella está establecido. Regular las actuaciones de las agrupaciones políticas como institución fundamental del sistema democrático, también las obligará a someterse a procesos más democráticos, pero sobre todo con mayor transparencia.

Otro de los puntos fundamentales que puntualiza la ley y que suponen importantes avances al sistema político nacional en República Dominicana, son el haber establecido que las organizaciones políticas pudieran escoger el método para celebrar las primarias donde se seleccionen los candidatos, un tope para el financiamiento de las campañas electorales, el aumento de la cuota de participación de la mujer y el establecimiento de la cuota de juventud, entre otros.

Ahora, solo restará esperar que los cuadros políticos comprendan que hay un nuevo régimen, y que debe ser respetado si de verdad queremos fortalecer lo que ellos mismos ayudaron a debilitar, la democracia.

La construcción del consenso para lograr su aprobación y la posterior promulgación de esta Ley de Partidos, es el primero de los para avanzar hacia esa regeneración política que tanto se añora. Resta esperar que la nueva generación, con su accionar, nos muestre a todos que valió la pena luchar junto a ellos por sus espacios, y que soñar y construir esos sueños de contar con un marco legal que les permitiera competir con equidad e igualdad a lo interno de sus partidos no fue en vano.

Ahora el gran reto por delante será desaprender viejas conductas, aprender a respetar lo que en la Ley escrito está, pero sobre todas las cosas comprender tanto los jóvenes y viejos robles que regenerar la política y cambiarla comienza por que cambiemos nosotros mismos, para entonces así transformar la forma de hacer política que conocemos y que esto se traduzca en beneficios para nuestra sociedad democrática.

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