¿Protesta o vandalismo? Choferes, un alto a la violencia es necesario

La responsabilidad de cualquier gobierno u Estado, es la de atender no sólo las necesidades de quienes bajo su responsabilidad se encuentran, sino también la de velar porque los mismos reciban, desde lo público y lo privado, servicios de calidad y eficientes.

Tal es el caso del transporte público, un servicio que supone debe ir no solo creciendo en la misma medida en la que la población de un territorio crece, sino también que como parte de un Estado, el gobierno, cual quesea, debe velar además porque el mismo se ofrezca con eficiencia y calidad, amén de las empresas o sindicatos privados del transporte que se dedican a lo propio.

Como salida de una película filmada en un territorio en donde impera el canibalismo, la falta de autoridad es evidente y la aplicación de leyes que garanticen el orden público y la seguridad ciudadana andan de vacaciones, esta semana vimos cómo un grupo de miembros de un empresa privada del transporte de pasajeros en la ciudad capital, realizó una violenta protesta que debió ser repelida por agentes de la Policía Nacional en la avenida Abraham Lincoln.

Y es que, a decir de quienes perpetraron el hecho, todo se debió a la oposición a que el Estado dominicano, a través de su gobierno, estableciera una ruta de servicios de la Oficina Metropolitana del Transporte, OMSA.

Entonces, yo pregunto… ¿Hasta dónde llegaremos? ¿Será que los nombrados “padres de familia” se creerán que son dueños de las calles por donde transitan y que ni el propio Estado que les regula como empresarios del transporte, tiene el derecho a establecer fuentes alternas y públicas que ofrezcan más y mejores servicios que los que ellos pueden?

No sé qué conocerán los padres de familia o lo que comprenderán que es democracia. Porque vivir en democracia no es pretender que el país es nuestro porque pagamos dos o tres monedas de impuestos o porque contamos con permisos que nos permitan ofrecer algún tipo de servicio desde lo privado.

Lo que sí sé es que, vivimos en democracia pero debemos tener claro que donde terminan tus derechos comienzan los míos y que estamos llamados a respetar que al igual que usted otros tienen derecho, pero sobre todo, como ciudadanos que bajo esa democracia vivimos, debemos aprender a respetar reglas y leyes, incluidas esas que nos garantizan nuestro derecho a protestar, pero que también nos obligan, al menos en papeles, a respetar el orden público, evitando así poner en riesgo la vida de cientos de ciudadanos que, como en este caso, transitan diariamente por las calles de nuestro país.

En la Lincoln hubo disparos, bombas lacrimógenas y disturbios que pusieron en peligro la vida de decenas de personas que quedaron atrapadas por sorpresa en una supuesta protesta que no fue más que un acto vandálico y criminal que una vez más quedará impune, perpetrado por personeros del sector privado y sindical del transporte, mismos que hace tiempo no solo le perdieron el respeto a la autoridad por creerse que están por encima de ella, sino también el respeto por quienes junto a ellos comparten un espacio público, la gente.

¡Basta ya de tantos abusos! Comprendan ustedes, los de las empresas-sindicatos, que la OMSA es un servicio público al que todos y todas tenemos derecho a acceder, su deber no es ponerse en contra del mismo, sino tratar de ofrecer un servicio de mayor calidad para que la gente no prefiera el que ofrece el Estado, sino el suyo.

A las instituciones del superior gobierno y de la justicia dominicana que deben velar por el cumplimiento y garantizar la aplicación de nuestros reglamentos, leyes y constitución, me basta con llamarlos a la reflexión, porque si ustedes, que son los responsables de imponer el orden y la autoridad no lo hacen, entonces… A nosotros, los de a píe… ¿Quién podrá salvarnos de este salvajismo al que unos pocos nos quieren tener sometidos?

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